Por: MoroniSi usted fuma o la ha hecho alguna vez, tendrá respuesta a la siguiente interrogante, pero si no ha probado jamás el cigarro, seguramente se ha preguntado cómo alguien puede llegar a fumar 20 ó más cigarros en un día.
En el cerebro se localiza una hormona causante de la sensación de bienestar llamada dopamina. Pese a que nacemos con ella, a lo largo de la vida puede llegar a bloquearse y trabajar en porcentaje menor a su capacidad. La carencia de esta hormona genera cambios importantes en el individuo, como angustia, irritabilidad, e incluso bulimia, lo que lo orilla a buscar desde edades tempranas algo que la active…
Uno de los elementos que libera a esta hormona en niveles adecuados es el ejercicio físico, por lo que muchas personas que sufren deficiencia de esta sustancia se convierten en adictos al deporte. Uno más es la nicotina, agente químico contenido en el tabaco que al aspirarse se dirige hacia el cerebro en tan solo cinco segundos, produciendo en él estímulos importantes.
La nicotina genera:
Sensación de placer. Reduce la angustia. Disminuye la depresión. Acelera la velocidad de asociación de ideas y la expresión del lenguaje.
Sensación de placer. Reduce la angustia. Disminuye la depresión. Acelera la velocidad de asociación de ideas y la expresión del lenguaje.
Pese a lo gratificante que pueda parecer, la nicotina crea adicción, es decir, cuando el organismo no la reconoce genera otro tipo de sensación, el lado opuesto a un estímulo que dificulta al enfermo de tabaquismo la posibilidad de dejar de serlo.
Cuando no está presente, provoca en el adicto:
Ansiedad. Irritabilidad. Mal humor. Nerviosismo.
Ansiedad. Irritabilidad. Mal humor. Nerviosismo.
Hoy día, más de 80 países han iniciado acciones para desalentar el consumo del tabaco, lo que incluye prohibiciones para fumar en lugares públicos, venta del producto a menores de edad y regulación de anuncios publicitarios, que incluye la inserción de leyendas de advertencia sobre los riesgos que provoca en la salud.
Estas campañas han despertado alerta entre los consumidores de tabaco, y los resultados se pueden apreciar, por ejemplo, en Estados Unidos, donde aproximadamente 80% de los fumadores quieren dejar de serlo y una tercera parte de ellos lo intenta. Ahora bien, quienes logran abandonar el cigarro sin cambiar sus hábitos de conducta son solo el 5%.
Los fumadores que necesitan de algo más que su voluntad para erradicar al cigarro, se valen de medios como la terapia conductual o en grupo, programas de autoayuda, aditamentos para filtrar el humo del cigarro, hipnosis o acupuntura. De estos métodos se registran más fracasos que éxitos, pero continúan vigentes como alternativas.
Por otra parte se ubican los fármacos, que mediante diversas fórmulas cubren principalmente las sensaciones de dependencia. Existen parches que se colocan en la piel y liberan dosis de nicotina para que, gradualmente, el síndrome de abstinencia desaparezca.
El mismo efecto puede conseguirse con chicles e inhaladores que contienen dicha sustancia. Una alternativa más son algunos medicamentos en forma de tabletas que actúan en el sistema nervioso central, los cuales sustituyen la satisfacción que recibe el cerebro cuando se fuma.
De acuerdo a una investigación efectuada en México, 92% de los pacientes que acuden a cualquier clínica consiguen dejar de fumar, pero el porcentaje de reincidencia es muy alto. 30% prueba nuevamente tabaco a los tres meses, 40% a los seis meses y la cifra alcanza 60% cuando transcurre un año. Los especialistas señalan que una posible causa de reincidencia es la carencia de dopamina.
Por tanto, resulta importante diseñar un tratamiento individualizado, pues los factores son únicos en cada paciente, como la cantidad de cigarros que consume, si éstos tienen o no filtro, la marca, ya que algunas liberan mayor cantidad de nicotina, así como los hábitos del fumador y, por supuesto, la condición de su salud.
Ahora, podrá entender por qué hay tanta gente adicta a la nicotina.
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